Mi hijo es neurodiverso. ¿Por dónde empiezo?

Tener un hijo neurodiverso puede sentirse en ciertos momentos como un juego de malabares, con más pelotas en el aire de las que se pueden manejar al tiempo. Estas pelotas adicionales que tenemos los padres de niños neurodiversos son por ejemplo, la elección adecuada de terapias, exámenes médicos, evaluaciones y diagnósticos, conversaciones con distintos especialistas, encontrar un colegio o espacio educativo alternativo adecuado para el niño, investigar en libros e internet sobre la condición, hacer el proceso interno de aceptación de la condición del niño, y por supuesto, explicarle a familiares, amigos, profesores, e incluso extraños, por que el niño se comporta, se relaciona y se comunica de una manera particular.

Mi sensación al conocer el diagnóstico de mi hijo, era absolutamente abrumadora. Estaba paralizada por el miedo. ¿Por dónde empiezo?, me preguntaba, porque claramente no era posible hacerme cargo de todo a la vez. Y la respuesta a esta pregunta, se fue aclarando con el tiempo. Esta experiencia personal me dejó aprendizajes valiosos, que quiero compartir con los padres que se sientan identificados con esta sensación:

Sintonizarse con una mentalidad de proceso. Tenemos la tendencia a enfocarnos en resultados y no en procesos. Y uno de mis aprendizajes más significativos como mamá de un niño neurodiverso ha sido, notar, resaltar y celebrar lo que sucede en el proceso, así el resultado final esperado no se haya dado aún.Un ejemplo de esta mentalidad de proceso puede ser que mi hijo todavía no hable, pero observo que se comunica cada vez más, a través de gestos, sonidos, miradas o incluso golpes.  Mentalidad de proceso implica que reconozco que está avanzando en sus habilidades comunicativas, así todavía no lo haga de la forma que espero.  Y cuando se desarrolla ese tipo de mentalidad, los padres entienden que hay avances en la dirección correcta, no saltan de una terapia a otra buscando soluciones mágicas en inmediatas, y respetan los tiempos que el niño requiere para  lograr las metas.   

Priorizar.  Los niños y jóvenes neurodiversos tienen varias necesidades de apoyo, en distintas areas de su desarrollo y eso hace que los padres sintamos que debemos trabajar en todo al mismo tiempo.   Más es mejor, es una creencia común entre los padres. Y desde mi experiencia personal y profesional, les puedo decir que cuando se hacen tantas cosas a la vez, no se impacta ningún área de manera significativa, pues la energía y disposición del niño para aprender se dispersa en muchas terapias e intervenciones, que incluso se contradicen entre ellas a nivel de metas y metodología.   Adicionalmente se hace muy difícil saber que funciona y que no funciona para cada niño.   Por esto, priorizar es tan necesario para los padres.  Y lo que a mi personalmente me ha funcionado para establecer prioridades es:

  • Identificar desde mi perspectiva como mamá, cuales son los asuntos que en este momento, más me cuesta manejar en la vida cotidiana con mi hijo. ¿Es su comportamiento?. ¿Que no logre comunicarse?. ¿Que no se quede quieto?. ¿Que no coma?. ¿Que no socialice con otros?. ¿Su manera particular de aprender?. Recomiendo centrarse en los tres asuntos más significativos.
  • Elegir una intervención, terapia o acompañamiento profesional para cada una de estos asuntos identificados en el punto anterior. Y que estas elecciones preferiblemente sean con profesionales que expliquen claramente como van a trabajar con el niño, que escuchen abiertamente las inquietudes de los padres y que den recomendaciones para el acompañamiento del niño en casa.
  • Si identifico más de tres asuntos en el desarrollo de mi hijo que me inquietan, puedo tenerlos presentes pero aplazados temporalmente, mientras observo progresos importantes en los que más me preocupan actualmente. Por ejemplo, si noto que mi hijo tiene mucha dificultad para regular sus emociones, y a la vez le cuesta comer, puedo elegir enfocarme en acompañar sus habilidades de autorregulación, a través de terapias o un plan en casa, y dejar que por un tiempo más, coma solamente lo que le gusta. La energía del niño es un activo muy valioso y hay que cuidarla.  Si el niño esta abrumado o agotado, no es posible seguir avanzando en las metas propuestas.

Los padres tenemos una conexión especial e irremplazable con nuestros hijos. Nadie los conoce ni los ama como nosotros.   En nuestro interior están las respuestas a muchas preguntas que surgen, cuando nuestro hijo no logra aprender y se desarrollarse de una manera tan espontánea como otros niños.  Los invito a confiar en esa voz interior, y a asumir el liderazgo del proceso de intervención y terapias de su hijo.  Con mentalidad de proceso y prioridades claras, los resultados van ocurriendo a su ritmo, y sobre todo, el niño y la familia logra enfocar su energía y esfuerzos en aprendizajes que van a impactar positivamente la calidad de vida de todos

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